A todas esas almas perdidas que han dejado de creer en la inmensidad del amor.



Mostrando entradas con la etiqueta Él y Ella. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Él y Ella. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de julio de 2009

Llegar en el momento justo.

Desesperado recorro las calles de esta gran ciudad. Todavía no logro cree todo lo que te he hecho pasar, no debí decir muchas cosas de todas las que dije, pero lo peor fue dejarte en aquel momento, en aquel lugar, sola junto a miles de peligros.

Si no te encuentro, si mientras te busco por las calles oscuras te llegase a pasar algo no me lo perdonaría jamás. Me enfadaría conmigo mismo si no tuviese tanto miedo a perderte. Tengo la necesidad de protegerte y cuidarte desde el primer momento en que te vi, hace ya algunos años. Siento que no tendría misión en esta vida si tu no estuvieras.

Cansado y sin aliento llego al único sitio donde todavía no había mirado por miedo a hacer cualquier locura por el daño causado. Allí estas, sentada y agotada, mirando el oleaje del amanecer y sintiendo en tu piel esa suave brisa que te acaricia.
Me acerco poco a poco y veo como tus ojos, húmedos y somnolientos, se van cerrando mientras tu cuerpo desciende poco a poco hacia la suave arena. Me siento justo detrás de ti y te rodeo con mis brazos mientras te susurro al oído:

- Descansa tranquila, ya estoy aquí.

Un besazo y SED BUEN@S.


P.D.: Enlace a una entrada anterior.

lunes, 4 de mayo de 2009

Rumbo sin fin.

Toda la noche andando por la calle sin rumbo fijo. ¿Un destino? Donde los pies me lleven. Sin saber como y cansada de andar llego a la playa, y sentada contemplo las olas ir y venir.

Una noche termina, un nuevo día comienza. Y mi cabeza recuerda una y otra vez esa gran discusión que tuvimos. Ya ni siquiera recuerdo el porque de aquella pelea que hizo que nos alejáramos, tan solo recuerdo tus roces, cariños y besos que tanto añoro.

La luz del día se mezcla con las lagrimas que recorren mi cara y caen a la tierra desapareciendo así. Una suave brisa me eriza la piel y me hace recordar aquellos momentos de calor que me dabas.

Sin saber como e llegado aquí y sin tener ningunas ganas de moverme mi cuerpo se vence ante el sueño que recorre mi cuerpo. Sin pensar en las miles de cosas que me pueden pasar si me quedo dormida allí, me recuesto hacia atrás.

Sin haber llegado a tocar la suave arena, mi espalda choca contra tu pecho. Tus brazos, fuertes y firmes, me recogen entre ti y me ofrecen tu calor mientras me susurras al oído:
-Descansa tranquila, ya estoy aquí.

Un besazo y SED BUEN@S.